Una de las claves para una integración de calidad: “La formación docente”

La escuela y la educación en nuestro país están atravesando una crisis de grandes dimensiones. A menudo, el sistema educativo no puede brindar a las personas con diferentes capacidades, propuestas adecuadas a sus posibilidades y necesidades, convirtiéndolos, el sistema mismo, en discapacitados. La integración escolar debiera ser tomada como una meta a alcanzar y no como un punto de inicio. Para conseguir los objetivos que ésta persigue se requiere la formulación de políticas claras y decididas, una adecuada financiación, un extenso programa de orientación y formación profesional y los necesarios servicios de apoyo. La puesta en marcha de un proyecto de tal magnitud, exige la elaboración del proyecto documento y del proyecto acción que lo sustenten, para no caer en ingenuidades. Pero como la integración está sustentada en una filosofía profundamente humanística, las dificultades aparecen cuando a esas ideas, se las debe transformar en acciones específicas.
La integración escolar se construye a partir de momentos concretos y en ese proceso tienen un papel fundamental:
– “el Estado” que deberá instrumentar la forma para que se cumpla real y acabadamente con el derecho a APRENDER que estos niños tienen.
– “la escuela” dado que será la encargada de responder a las necesidades educativas especiales que pueda presentar un alumno en concreto y está claro que las posibilidades de integración dependerán más de las condiciones de la escuela ordinaria que de las capacidades del alumno.
-“el maestro” quien necesitará de los “conocimientos” que le permitan avanzar venciendo los obstáculos que surjan.
Creemos que la integración está siendo interpretada e implementada de distintas formas, y debemos entender que cualquier “improvisación pedagógica” que en este campo se lleve a cabo, expone al riesgo de una gran frustración a cada uno de estos niños y sus familias.
Por eso consideramos que muchas veces ante la realidad en la que estamos insertos y para quienes a diario deben experimentar la ausencia de una unidad de criterio en el arduo camino de integrar a un niño con capacidades especiales, la figura de la maestra de apoyo a la integración cobra una dimensión trascendente. Pero no siempre, ésta, cuenta con los saberes, recursos, experiencia y las herramientas adecuadas para acompañar en su proceso de integración a un niño. Por eso creemos que es la Formación Docente, una variable crucial para el éxito de tal empresa por lo tanto es allí donde el Estado debiera invertir recursos diseñando programas de capacitación de alto grado de calidad y eficacia
El camino que aún queda por transitar será largo y arduo y sólo tomado con seriedad, profesionalismo y objetividad nos conducirá a la meta propuesta: Una integración real

María Josefina Sánchez
Lic. en Gestión Educativa
www.tutoriasescolares.com.ar/index.php

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