¿Inclusión, integración, o ninguna de las dos?

La Convención sobre los Derechos de las personas con discapacidad, sancionada Ley Nacional en la República Argentina bajo el número 26.378 el 21 de mayo de 2008, es el instrumento jurídico (internacional y nacional) más reciente, para superar las  prácticas  discriminatorias  de las que han sido objeto históricamente las personas con discapacidad.
En el artículo tercero, de la mencionada Convención se enuncian varios principios generales ; el artículo 24 es el que refiere a Educación y en el mismo se menciona la necesidad de un Sistema de Educación inclusiva a todos los niveles.
¿Inclusión e integración son sinónimos?
No; mientras que la Integración incrementa la capacidad del alumno para responder al currículo promedio, la inclusión incrementa la capacidad de la escuela para responder a la diversidad.
En nuestra sociedad, no se tiene en cuenta , y mucho menos se valora esta diversidad, y surgen así sistemas paralelos: escuela especial que incluye a aquellos niños que quedaron excluidos del sistema común, talleres protegidos que incluye a aquellas personas que quedaron por fuera del acceso al trabajo competitivo, olimpíadas especiales para dar lugar a que personas que quedan por fuera del deporte competitivo común, puedan hacerlo…
La realidad es que en las escuelas hoy se contempla, en el mejor de los casos, el principio de integración, esto se debe en parte, a que tenemos escuelas (o dispositivos) para diferentes alumnos, como si los alumnos no fueran por naturaleza, diferentes siempre.
Y digo en el mejor de los casos porque todos sabemos el triste recorrido que tenemos que hacer hasta encontrar un lugar para nuestros chicos en las escuelas comunes. Esto se debe, en parte, a la ambigüedad de las leyes y disposiciones Ministeriales:
En el año 2007, una disposición de Ciudad de Buenos Aires de la Dirección de Gestión Privada (Disposición 900 DGGEP-2007) planteaba en su Anexo I. “Criterios Pedagógicos:
Las Instituciones que se definan como integradoras deberán acreditar:
1- Identificación de la voluntad integradora en el Proyecto Educativo Institucional en el que corresponderá expresar la intención de elaborar las adaptaciones curriculares pertinentes, de acuerdo con las Necesidades Educativas Especiales que presenten los alumnos.
Se considerará Integración a la posibilidad que se le brinda a un alumno con dificultades para aprender de recibir educación en un ámbito que guarda la mayor semejanza posible con aquel en el que se desarrolla la educación de sus pares que no presentan dificultades, y en el que puedan obtener logros acordes con sus posibilidades, con la provisión de la asistencia adecuada.”
El texto permite que haya instituciones que no se definan como integradoras (ni hablemos aún de Inclusión) , esto permitió de hecho que aquellas instituciones escolares que no quisieran tener alumnos con discapacidad, plantearan que no estaban adheridos, que fueran a otra institución en dónde estén preparados…
Sin embargo, en cuanto a los avales legales, no podemos negar que estamos en un claro momento de transición; resulta clave el lugar que adoptemos cada uno de nosotros para acelerar (o retrasar) los procesos de inclusión que ya comenzaron.
Se hace necesario contar con un consenso de la sociedad civil para generar dispositivos que den respuesta y, en este sentido, es necesario que redes sociales de personas con discapacidad y familiares de las mismas, así como otras minorías marginadas, sean protagonistas en este cambio.
Cordialmente
Lic. María Clara Boggi
CDN Argentina

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